Póker de tríos (4ª parte y final)



De como dos sevillanas me demuestran lo que son capaces de hacer entre ellas y conmigo tras una dura sesión de chupitos de tequila.

Este es mi último relato acerca de mis experiencias con tríos. Como ya es normal he cambiado los nombres de las personas implicadas para conservar su anonimato.

El hecho en sí ocurrió hará unos 5 años, por aquel entonces rozaba las 25 primaveras y aun vivía en Sevilla por motivos profesionales. La empresa para la que trabajaba solía hacer cursos de formación y prácticas para otras empresas colaboradoras o clientes que querían formar a sus empleados en nuestras instalaciones. El caso es que este tipo de clases y prácticas solían hacerse en mi departamento, y al estar yo al cargo recaía en mí el engorroso trabajo de llevarlas a cabo. Generalmente solían enviarme patanes sin sangre en las venas, que buscaban caer bien a su jefe, o adefesios femeninos cuya carrera laboral terminaría en la secretaría general de una empresa de 2ª cualquiera. De vez en cuando me recompensaban con alguna chica un poco más agraciada con la que alegrarme la vista, como en el caso que aquí os relato.

Mª Mar, Clara e Isabel eran tres jóvenes administrativas de otra empresa que debían recibir formación durante una semana y realizar prácticas durante otra. Llegaron justo un mes antes de que yo partiera hacia otro destino y he de decir que no eran desconocidas para mi, ya que había tenido varias visitas a su empresa para realizar auditorias y además una de ellas, Mª Mar, era novia de uno de mis compañeros de trabajo.

Trataré de describiros en pocas palabras como era cada una de ellas. Mª Mar era la más simpática de todas, pelo rubio rizado, de estatura baja y unos grandes ojos azules, una ricura angelical pero que tenía un gran problema de sobrepeso, podía pesar más de 100 kilos. Clara era una castaña de pelo corto, de estura media y una medicocre bailarina de balet profesional a la que le gustaba cuidar de su perfecto y fibrado cuerpo, pero a la que Dios no había recompensado con una gran inteligencia; aunque a primera vista pudiera parecer una chica inocente y bobalicona, Clara sabía defenderse cuando lo necesitaba. Isabel, Isa para los amigos, era todo lo contrario a Clara. Una morenaza de pelo largo, más baja que la anterior y go-gó en sus ratos libres. Era la típica chica que vestía provocativamente a diario, bien para enseñar esos grandes pechos que tenía, bien para poner nervioso a todo hombre que se cruzaba con ella. Vamos, era la típica mujer que hace que los hombres nos volvamos para mirarle el culo cuando nos cruzamos con ella, y ella sonríe porque sabe que lo hacemos.

Mi relación personal con ellas era diametralmente opuesta según el caso. A veces solía quedar con Mª Mar y su novio para tomar una cerveza o ir al cine. Con Clara solía ser todo lo amable que podía ya que sospechaba que ella iba detrás mía, pero para su desgracia yo nunca había intentado nada con ella por aquello de "donde tengas la olla, no metas la polla". Por el contrario con Isa solía ser bastante seco y a veces incluso antipático, su actitud desafiante de devorahombres me repateaba por lo que siempre que podía pasaba de su cara y hacía como si no existiera, algo bastante difícil con los modelitos que lucía y el cuerpazo que gastaba la niña.

Durante la semana de formación pasábamos los días enteros encerrados en una habitación explicando la teoría de lo que luego tendrían que desarrollar en las prácticas. Imaginaos la escena, yo solo contra las tres, sentadas ante una pizarra mientras yo les daba clases. Todo un morbazo cada vez que levantaba la cabeza y veía a Isa chupeteando el boli o a Clara enseñándome parte de su escote. No os voy a engañar, para mi Mª Mar no existía, por ser novia de quien era y por su físico tan poco agraciado. Si bien al principio no me di cuenta, según pasaban los días pude notar cierta tensión entre Clara e Isa, sobre todo cuando esta última empezó a acortar la ropa que traía puesta a las clases y a mostrar cada vez más su ropa interior sin ningún tipo de tapujo. De los pantalones rajados de talle bajo que enseñaban parte de su tanga y un top muy ajustado pasó a los shorts y los mini-tops y de ahí a las minifaldas y los bikinis cubiertos con un top de rejilla. Incluso una vez tuve que pararles los pies porque se enzarzaron en una agria discusión que se salió de tono.

La semana de prácticas fue algo más tranquila ya que la pasaban separadas entre sí y cada una se dedicaba a una labor distinta dentro de nuestras oficinas. Mª Mar lógicamente se busco un sitio cercano a su novio, Clara uno que en realidad le sirviera profesionalmente e Isa, por último, se agenció el sitio donde más se la pudiera ver desde cualquier punto de la oficina. Todas debían darme informes a diario de su actividad en la empresa y era casi cómico ver las miradas de Clara a Isa cuando esta se sentaba en mi mesa y me restregaba las tetas por la cara cada vez que me preguntaba una tontería. Yo por supuesto siempre pasaba de sus insinuaciones y trataba de ser lo más profesional posible.

Al final del curso debía hacer una evaluación personal de cada una de ellas, acompañada de una entrevista personal, que más tarde se incluiría en el fichero de prácticas que luego enviaríamos a su empresa. Mª Mar pasó la prueba sin problemas al igual que Clara, aunque a esta última le dije que debía poner más atención en lo que hacía ya era bastante despistada. Cuando llegó el turno de Isa las cosas no fueron tan fáciles. Ni que decir tiene que el mayor problema de Isa era su vestimenta y la actitud en la oficina y así se lo hice saber, con buenas palabras y mucho tacto por supuesto. La respuesta a mis comentarios me sorprendió, ya que no era lo que esperaba de una chica lanzada y atrevida como ella: Se me echó a llorar a lágrima viva. Traté de calmarla y entonces su explicación me dejó más sorprendido todavía.

- Todo esto lo he hecho por ti, para hacer que te fijaras en mí. Te conozco desde hace tiempo y nunca me has hecho caso. Por más provocativa que me vistiera tú nunca me has dirigido una mirada fuera de tono, así que decidí que conseguiría sacarte de sitio y lo único que he hecho es ponerme en ridículo. Todos los tíos se pirran por estar conmigo y tú nada de nada… - me explicó entre sollozos.

Antes de que se pusiera más en ridículo la corte diciéndole que no pasaba nada e incluso le arranqué una sonrisa cuando le dije que si no había pensado que a lo mejor lo que pasaba es que era gay. Al final se tranquilizó y se sincero conmigo. Yo le sugería que debía cambiar su actitud si quería hacer algo de provecho en la vida y sobre todo hacerse respetar por el resto de la gente. Ella me lo agradeció y me dio un sincero abrazo.

Al final de la jornada laboral, por la tarde, las invité a tomar una cerveza para celebrar el fin del curso. Ese fue el comienzo del fin.

El bar en cuestión al que fuimos tenía dos plantas, como era temprano decidimos ir a la de arriba ya que estaríamos solos y había una especie de reservados con sofás donde podías estirarte y estar más cómodo. Comenzamos a pedir cervezas y a la tercera ronda Isa quiso invitarnos a los demás a tomar unos chupitos de tequila con sal y limón; cuando cayó la primera ronda fue Clara la que quiso invitar a otra ronda y más tarde Mª Mar, cuando llegó mi turno de pagar una ronda de chupitos de tequila le dije al camarero que dejara la botella, el salero y dos limones cortados a rodajas porque de allí no nos iríamos hasta terminar con la botella. Como esta vez "mandaba" yo decidí que el chupito lo tomaríamos a la mexicana, es decir, lamiendo primero el cuello de la otra persona, luego echándole la sal en la parte lamida y poniéndole el limón en la boca; comenzabas volviendo a lamer la sal del cuello y acto seguido debías beberte el tequila, para terminar arrancándole el limón de los labios sin tocar sus labios. Comencé la ronda con Mª Mar, a la que le dije que como tenía novio el limón lo tomaría con cuidado, y así lo hice. Luego pasé a Clara quien se echó a temblar cuando chupé su delicioso cuello y a quien sin recato bese sin miramientos a la hora de coger el limón. Por último Isa no se cortó en meterme la lengua hasta el fondo de la garganta cuando arranqué el limón de sus labios. Tras estos tres taponazos seguidos de tequila la bebida empezó a afectarme seriamente y por lo que dije que haríamos una ronda cada uno y luego nos iríamos para casita. Mª Mar empezó por mi al igual que yo hiciera y luego entre risas hizo lo propio con Isa y Clara. Cuando le toco el turno a Isa no se cortó un pelo en soltarle un tórrido beso tanto a Mª Mar como a Clara y al pasar a mi decidió que en vez de mi boca el limón estaría mejor situado entre sus pechos por lo que me obligó a cogerlo de allí restregándome concienzudamente sus tetas por toda la cara. Clara no se amilanó por la actitud de Isa y si bien con Mª Mar se comportó, a Isa le comió la boca como si de un tío se tratara, por último me miró y sin usar la sal, se bebió el tequila, tiró el limón al suelo y se lanzó directamente a por mi para besarme con tanta pasión que casi nos caemos al suelo. No os tengo que decir como salimos los cuatro del bar, tan borrachos como calientes.

Isa se despidió de nosotros ya que debía ir a recoger una cosa y había quedado con unos amigos, pero nos avisó de que a las doce estaría libre y que debíamos llamarla para ver por donde andábamos, luego me beso de nuevo en los labios y se largó contoneando su lindo trasero como hacía siempre. Mª Mar, Clara y yo decidimos ir a cenar algo para tratar de serenarnos algo, el problema es que después de hacerlo seguimos bebiendo cubatas de garito en garito. Me pasé toda la noche hablando con ambas, pero sobre todo con Clara ya que de vez en cuando seguíamos besándonos entre copa y copa. Al final Mª Mar tuvo que irse a casa y como clara no se tenía en pie decidí acompañarla a casa. Cuando estuvimos en la puerta me invitó a subir y así lo hice. Nos sentamos en el sofá y comenzamos a enrollarnos. Estuvimos un rato así hasta que medí cuenta de la hora y que hacía tiempo que habíamos pasado la media noche. Le dije de ir a buscar a Isa y me dijo que estaba muy cansada, que no tenía ganas, así que me dio una copia de las llaves de su casa y me dejó marchar en pos de la go-gó.

La peligrosa morena discurría por los garitos más insolubres de la capital hispalense y cuando me vio no dudó en lanzarse a mis brazos y volver a besarme apasionadamente. Yo estaba empezando a alucinar pensando que estas dos chicas tan impresionantes estaban liándose conmigo sin ningún tipo de miramiento y como si de una competición se tratara, pero bueno tampoco me iba a quejar a esas alturas.

Andando volvimos a casa de Esther y subimos por las escaleras tratando de no hacer ruido para no despertar a los vecinos de Clara, ya que era un día entre semana. Cuando entramos en el salón la encontramos plácidamente dormida tumbada en el sofá como si de una niña pequeña se tratara. Isa con cara maliciosa me hizo señales para que no dijera una palabra y me indicó que me pusiera de rodillas junto al sofá a la altura del rostro de Clara. Volvió a hacerme señas para que me entretuviera con ella, así que comencé a pasarle la mano por encima de la ropa toqueteando sus espléndidas tetas y comencé a besarla por el cuello y los labios. Como vi que no respondía a mis caricias introduje mi mano por debajo de su camiseta y comencé a juguetear con su sujetador para luego rebuscar sus pezones y empezar a frotarlos para hacer que se endurecieran. Entonces me di cuenta de lo que Isa estaba haciendo. Con suma delicadeza había comenzado a desabrocharle los vaqueros a Clara y sacárselos primero por una pernera y luego por otra. Cuando finalizó pude ver el precioso tanga rosa que escondía la pelambrera de la entrepierna de esta dulce sevillana. Poco pude disfrutar de mi visión porque para mi sorpresa Isa hizo la misma operación y le "robó" el tanga a Clara con mucho cuidado. Luego separó ligeramente sus piernas y ni corta ni perezosa hundió su rostro en el dulce conejito de la bella durmiente. Por mi parte tras una pícara sonrisa continué besando a Clara y masajeando sus pechos duros como rocas. Ella por su parte no terminaba de abrir de los ojos y a duras penas comenzó a devolverme los besos cuando noté que su lengua buscaba la mía con desesperación. Su respiración entrecortada y algún que otro jadeo me indicaba que Isa estaba realizando un formidable trabajo con su lengua en los bajos de Clara, de vez en cuando levantaba la cabeza para ver como Isa me devolvía la mirada con la morena mata de pelo del coñito de Clara pegado a su rostro. Un par de arqueos de espalda y un largo gemido me indicó que nuestra semidurmiente amiga estaba a punto de correrse, cosa que hizo al instante inundando con sus jugos la boca de Isa que los recogió relamiéndose como una gata traviesa.

Luego Clara abrió los ojos y me miró sonriendo para que acto seguido su cara pasara de la sorpresa al aturdimiento al encontrar a Isa entre sus piernas. Boquiabierta no supo que decir hasta que Isa se levantó para cercarse a ella y como ya hiciera antes besarla, dulcemente primero y luego con pasión, en los labios. Yo me aparté y dejé que ambas disfrutaran del momento que acababan de tener. Yo ya sospechaba que Isa, por su manera tan liberal de ser, habría tenido algún que otro escarceo lésbico o bisexual pero comprendí al instante que para Clara había sido la primera vez.

Tras terminar de besuquearse y de que Clara se calmará un poco me miraron ambas como esperando a ver que hacía. Yo solo pedí ir a un sitio más cómodo. Como di gracias al altísimo al ver que Clara dormía en una cama de matrimonio y que no compartía piso con nadie más. Lentamente Isa comenzó a quitarse la ropa y luego se tumbó en la cama esperándonos. Clara y yo no tardamos en imitarla y colocarnos cada uno a un lado de su curvilíneo cuerpo. Ambos comenzamos a intercambiar besos con Isa como buscando que nos diera todo su cariño al besarnos y nuestras manos recorrieron todo su cuerpo llenándola de caricias y roces de placer. Mientras saboreaba sus dulces pezones las manos de Clara se abrieron paso a través de las tersas piernas de Isa buscando encontrar su monte de Venus y devolverle el pequeño "favor" que poco antes había recibido de la atractiva sevillana. Con un arte magistral sus dedos recorrían los labios inferiores de la go-gó haciendo que ésta se humedeciera más y más, para luego pasar a pulsar levemente su clítoris buscando una respuesta en los movimientos de sus caderas. Por mi parte mi dura erección se vio recompensada por las amables caricias de la lengua de Isa que comenzó a hacerme una espectacular mamada, ¡increíble lo que era capaz de hacer esta chica con el piercing que llevaba en la lengua! Los roces de sus dientes, la calentura de su boca y la profundidad de su garganta me hizo llegar a cotas inimaginables de placer que se vieron bruscamente cortadas por la llegada de un salvaje orgasmo fruto de los ágiles dedos de Clara que se habían introducido en la vagina de Isa y habían comenzado un rápido mete-saca que la hizo correrse en escasos segundos. Clara se chupó los dedos saboreando los flujos de su amiga y mirándola con cara de pícara, pensando en el siguiente paso.

Isa se incorporó apoyando su espalda contra el cabecero de la cama y levantó las rodillas invitando a Clara para perdiera su cabeza entre sus piernas, cosa que ésta hizo colocándose a cuatro patas dándome a mi la perfecta oportunidad para (previa colocación del preceptivo condón) penetrarla por detrás. La cara de placer de Isa que contemplaba me excitaba más aun si cabe haciendo que mis arremetidas fueran más y más profundas, buscando lo más hondo de la cavidad de Clara. La bailarina mientras tanto no paraba de lamer, besar y absorber todo lo que sus manos habían explorado anteriormente; con las manos agarrando firmemente las caderas de Isa su rostro no se despejaba del húmedo sexo de la otra chica, la cual le acariciaba el pelo arremolinándoselo entre jadeos de gozo. Cuando comenzaba a sentir que volvía a venirse se apartó de ella y con un "hagámoslo juntas" se coló debajo suya buscando un magnífico 69. La lengua de Isa jugaba tanto con el clítoris de Clara como con mi polla, mientras tanto la otra seguía saboreando del lindo conejito que ésta le ofrecía. Sin que yo pudiera decir ni "mú" ambas llegaron al unísono al orgasmo gritando como posesas y estremeciéndose con la respiración entrecortada.

Los efectos del alcohol hacían que tardara en correrme, porqué os juro que ver a esas dos lindezas compartiendo lecho habría hecho que terminara sin haberme dado tiempo a quitarme los pantalones.

Esta vez fue Isa la queme indicó que me tumbara sobre la cama y sin más dilación se sentó sobre mi a horcajadas para que la penetrara al ritmo que ella impusiera. Clara sin embargo se sentó sobre mi boca para que pudiera comerle su caliente coñito mientras intercambiaba besos y caricias con Isa. Mutuamente se lamían los pechos y jugueteaban pellizcándose los pezones buscando excitarse todo lo posible para alcanzar otro terrible orgasmo que esta vez hizo que Clara se corriera sobre mi cara antes de que Isa hiciera lo propio gritando con locura.

Dejé que ambas se entretuvieran besándose un rato y luego hice que Isa se acostara sobre Clara permitiéndome que las penetrara a ambas indistintamente, primera a una luego a la otra, etc. Mientras ellas seguían besándose y lamiendo sus tetas con salvaje pasión. Poco a poco noté como llegaba mi turno de correrme cosa que hice cuando me encontraba dentro de Isa. Para no dejar que se quedaran insatisfechas terminé mi labor majestuosamente con mis propias manos, penetrando los chorreantes coños de ambas a la vez con mis dedos y buscando sus recónditos escondrijos de placer. Tratando de hacer que ambas manos se movieran a la vez conseguí que ambas volvieran a correrse al unísono, dejando mis dedos mojados con sus flujos.

Y cuando creía que todo terminaría ahí, Isa cogió como una histérica a Clara e hizo que sus piernas se enrollaran formando una perfecta tijera. Con gritos de lujuria comenzó a frotar su coñito contra el de la bailarina hasta que consiguió arrancarle un nuevo orgasmo entre gritos de gozo y desesperación.

Terminamos la noche de sexo besándonos entre los tres apasionadamente para luego dejar a Clara dormida en su cama plácidamente.

Ya que era tarde y mi casa pillaba cerca invité a Isa a que pasara la noche allí por lo que al día siguiente tuvimos otra ración de sexo primero en la cama y luego en la ducha antes de ir a trabajar.

Como ya he dicho un mes después de trasladaron a otra ciudad y no volví a ver a ninguna de ellas, eso sí, ese mes me lo pasé entero disfrutando de los placeres de Clara en su cama y en la mía. Isa continuó su alocada vida y no quiso saber de nosotros, ¡una verdadera pena!

Con este relato terminan mis vivencias de tríos, como colofón os contaré en breve un par de experiencias cuando estuve de viaje por Cuba, una de ellas una espléndida orgía con tres mulatas, pero esa es otra historia.

Como siempre espero vuestros comentarios y vuestros correos privados.

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